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Viernes 18 de Abril del 2014

Reportaje: Entrenador de Vikingas, su vicio el tochito y la familia

El cielo nublado y gris parecía acompañar el dolor de la familia Pacheco y a las jugadoras Vikingas. En el Mausoleo se escuchan las condolencias de decenas que lamentan la muerte de un gran entrenador.

Reportaje: Entrenador de Vikingas, su vicio el tochito y la familia
Entrenador Fernando Pacheco con sus jugadores y tricampeonas Las Vikingas
Por: Sugeyry Romina G.MIÉRCOLES 19 DE JUNIO 2013
El martes perdió la vida en un trágico accidente, Fernando Pacheco Ochoa de 46 años de edad, un hombre extremadamente trabajador y apasionado al deporte, al Tochito y Fútbol Americano. Las personas que lo conocieron siempre lo recodarán por sus frases que siempre llevaba en el corazón y las externaba definiéndolo como persona: “Mi vicio en vida es el tochito y mi familia”. “No hay nada que no tenga solución”.

Un gran hombre amoroso que me dejó gran enseñanza de vida: hija

Fernando Pacheco era un padre amoroso, que siempre puso su empeñó y pasión en todo lo que hacía. A todas las personas que conocía, a su familia le enseñó grandes valores y a su hija la preparó a ser fuerte para superar las adversidades.

En los funerales Luz Eterna, entre decenas de muestras y palabras de afecto, con voz, dulce y serena, Fernanda Pacheco, hija del entrenador de las jugadoras Vikingas, comparte: “era un padre muy amoroso" ver el Super Bowl en vivo, era su sueño dorado.

Luchar sin perder el respeto, es la enseñanza que le dejó a su hija Fernando Pacheco, quien era entrenador de tochito en la UACH.

Los lunes trabajaba en Interceramic, los miércoles tenía junta de arbitros y también organizaba su propio Torneo de Tochito, los días jueves tenía las juntas para la planeación, además era amante de la fotografía, siempre tomaba imagenes de todo lo que veía y le gustaba.

“El siempre supo salir adelante, pasó muchos momentos dificiles pero salía adelante” dice la hija, quien a la vez confiesa que siempre verá en un campo de futbol a su padre entrenando .

“Fue un gran hombre nos dejó una gran enseñanza, era el mejor” reitera la joven que perdió a su entrenador no solo de tochito sino a su padre.

Lo vamos a extrañar al 100%: árbitros

“Él sabía el reglamento entero , de Pe a Pa (sic)” platica Carlos Loya, arbitro y compañero de Fernando Pacheco quien comparte que como colega Fernando Pacheco era excelente y siempre tenía la solución inmediata.

“no había cosa que no supiera resolver aunque fuera algo muy conflictivo” agrega Carlos Loya al hablar de su compañero a quien describe como gran amigo, profesor “era como muy pocas personas”.

“Nos cuidaba como si fuéramos sus hijas, formamos una familia”: Las Vikingas

Para las jugadoras de tochito, Las Vikingas de la UACH, Fernando Pacheco era como su padre, y fue así, como las expresiones de niños que idolatran al padre, la respuesta inmediata emanada de ellas ante la interrogante de cómo era su entrenador: “Era como súper-man, era súper papá; nos cuidaba como si fuéramos sus hijas”.

Pacheco Ochoa cuidaba a sus jugadores como sus hijas, aunque era enérgico, jamás les gritó, señalan las jóvenes en entrevista.

“Él decía que nos iba a defender y a cuidar como sus hijas” dicen casi al unísono, a la vez que detallan el agradecimiento que le tienen, ya que, afirman les enseñó a ser mejores personas dentro y fuera del campo.

“Nos formó como una familia con valores, más que un equipo éramos una familia, por eso era nuestro papá” .

Los valores que promovía él sobre sus jugadoras era a participar con el corazón, con coraje pero siempre a ser un equipo limpio, a dar todo en el campo, a ser tolerante y siempre tener respeto ante todo; hacía ellas mismas y hacía el rival.

“Va a ser mejor, igual o mejor, siempre hay que tener la cara en alto” son otras de las frases que recuerdan las jóvenes a quienes también como profesionales y en el área laboral les inculcaba “nunca regalen su trabajo”.

No obstante, ante el respeto y cariño, también lo recuerdan como un hombre enérgico, caracterizado por ser perfeccionista, adicto al trabajo y puntual.

“Era muy puntual, muy clavado con el horario, cuando llegabas un minuto tarde nos ponía a correr a darle una vuelta a la deportiva; también cuando decíamos malas palabras nos podía a correr, o como trabajadoras nos descontaba 10 pesos de cada juego” platican.

Para las Vikingas, China, Susy, Jennifer, Nidia quienes compartieron sus experiencias, el fallecimiento de Fernando Pacheco fue una gran pérdida. “Fue fatal, no hay ni palabras, es gran pérdida dentro de muchos ámbitos, siempre vamos a agradecerle todo lo que nos enseñó en el tochito y como personas...” finalizan.

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