Bravos empata y no resucita en día de la coneja

Los Bravos de Ciudad Juárez tuvieron que conformarse con el empate ante los Rojinegros del Atlas y no pudieron levantarse en el día de la coneja.

Por: Pedro Dorante A 09 Abril 2023 22:22

El Madruguete y las Rojas para Todos

Ya caída la noche del domingo de Pascua y con el calor primaveral, Adonai Escobedo hizo sonar su ocarina para arrancar las hostilidades entre caballos y zorros. En una noche que parecía gritarle “A ver si es cierto” al interino Diego Mejía.

Acto seguido, al minuto dos, el propio Escobedo de mérito en un cabezazo de Bravos y las hizo de Gianñuigi Buffon.

Tres minutos más tarde, la porra tapatía tuvo su chance de hacer ruido tras el gol de Julián Quiñones en una desconcentración defensiva de los fronterizos. Al cinco, la localía ya caía.

De por si el verdirrojo es un equipo al que le cuesta encontrar su identidad en el terreno de juego, no llegábamos ni al diez cuando los de Mejía ya habían hecho gala del 4-5-1, el 4-4-2 de toda la vida y el 4-3-3.

Con un cuarto de hora en el cronómetro la cosa no cambiaba mucho pads los inquilinos del Benito Juárez: sobre explotaban mucho la Banda derecha en busca de centro desde el pie de Agustín Urzi sin éxito alguno.

Al 20, el Toro Fernández hacía acto de presencia en el centro del área para rematar un cruce con rumbo a ninguna parte. Urzi hizo lo propio para mandarla por arriba del arco. Si el arcoíris tuviera red, no le metían gol.

Faltaba cuarto de hora para el medio tiempo y la primera mitad ya le urgía acabarse. Los de las tierras de Juan Gabriel eran amos y señores de la pelota y del retomo de juego pero las carencias en el último tercio eran las mismas de hace dos meses.

Al 35 Jesús Dueñas pegaba el planchazo y se iba para laws regaderas pintado de rojo pese al descontento del respetable. Quienes pagaron el boleto, vestidos de silbante dejaban claro que no la vieron como expulsión.

A cinco del final Alan Medina le metió la cabeza a la numero cinco e igualó el electrónico. Se volvía a prender el cerro en el enano de la Heroico Colegio Militar.

Ya en la compensación el Toro Fernández volvió a dejar la pierna frente a un silbante que ya de por sí venía muy sensible y no dudó en sacar el segundo cartón amarillo. El de Aguascalientes dejaba a Bravos con nueve y se ganaba el coro de “ratero, ratero” al tiempo que se iba con la cola entre las patas al vestidor. 

Ni con la Fe de un Granito de Mostaza...

El de color naranja dio inicio a la parte complementaria con la esperanza de haberle puesto hielo a los ánimos.

Recién comenzadas la hostilidades, Jonathan Herrera se llevaba quedaba amonestado tras devolverle las patadas al equipo local. Frío lo que se dice frío no estaba el asunto.

Al diez de los segundos 45, la balanza ya se había destanteado y los que controlaban la de gajos eran los rojinegros. Pese a la superioridad numérica, los de Benjamin Mora todavía no mostraban muchas ganas de ir a ganar el partido.

Poquito antes de los 15 Julio Furch le metió el zapatazo para toparse con las manos dd el hijo pródigo La Barca Jalisco pars guardar el empate.

Quedaban 25 por jugar y el encuentro parecía estancando en un accionar donde Bravos, con todo y los muchachos de menos, apenas se las ingeniaba para aguantar el ataque rojinegro son poder generar nada a la ofensiva.

Por aquello del 61, los de Diego Mejía ya hacían uso de la nueva tarifa parando la rutera para contener a los bicampeones. Era la fe del granito de mostaza contra el zorro que quitaba el pie del acelerador, casi como si le faltara gasolina para llegar.

Quedaban 15 en el reloj y el ambiente era más animado en el entarimado que en el pasto. Por lo menos hasta Brayan Lozano le dejará ir la pierna a Urzi y se fuera expulsado con doble amarilla. Lloran tarjetas como si de huevos de pascua se tratase.

A cinco del final Bravos quería empatar y mandaba para afuera a Jordan Sierra en favor de Mauro Lainez con más juego ofensivo.

Acto seguido, los de verde la pasaron rozando por el poste de Camilo Vargas que se lanzaba para adornar la foto.

Para el noventa y tantito de más, el controversial hidrocálido hizo sonar el silbato para poner fin al empate de pascua.


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