Durante su discurso, el legislador sostuvo que actualmente se vive un contexto en el que, afirmó, se intenta “atacar la libertad religiosa obligando a vivir la fe en silencio y con vergüenza”, al tiempo que criticó a quienes —dijo— “usan el poder para confundir, para borrar los límites y para llamar progreso a todo lo que en realidad destruye”.
Añadió que hoy “se ataca a quien defiende la vida, se ridiculiza a quien habla de la familia, se persigue a quien pide vivir su fe con libertad y se cancela a quien se atreve a decir hasta aquí”.
Olson dejó en claro que no dará marcha atrás en sus posturas. “Que quede claro: no nos vamos a callar”, expresó.
Recordó que cuando defender la vida tuvo un costo, la defendieron; cuando proteger a la familia provocó ataques, la protegieron; y cuando poner límites fue “políticamente incorrecto”, los mantuvieron “no por ideología ni por estrategia, sino porque es lo correcto”.
En su mensaje, subrayó que “los niños no son un experimento”, que la familia “no se reemplaza” y que sin vida, sin libertad y sin límites “no hay futuro”.
Afirmó que lo que está en juego no es una agenda ni una elección, sino “el alma de nuestra ciudad y el futuro de nuestros hijos”.
El diputado reconoció el liderazgo de la gobernadora Maru Campos y del alcalde Marco Bonilla, y aseguró que su informe no es un acto personal, sino un ejercicio de gratitud y responsabilidad compartida con ciudadanos y servidores públicos.
Señaló que el servicio público exige conciencia, humildad y rectitud, y advirtió que cuando se aparta de su raíz moral “se vuelve fácil olvidar al que más necesita”.
Finalmente, Olson reiteró que su compromiso es seguir trabajando “con humildad, con verdad y con conciencia”, y afirmó que Chihuahua merece un futuro “con raíces y con verdad”. “Desde el norte seguiremos defendiendo la dignidad de cada persona, la fortaleza de la familia y la libertad”, concluyó.