Popularidad no exime a gobernantes de rendir cuentas: Álvaro V Ramírez🎦
La transparencia y el gobierno abierto no son patrimonio de la izquierda ni de la derecha: la corrupción y la opacidad atraviesan todo el espectro político y constituyen un desafío de Estado, no de un gobierno en particular. Así lo planteó el doctor Álvaro V. Ramírez-Alujas, experto chileno en transparencia y gobierno abierto, durante una entrevista concedida tras su participación en el seminario de clausura de la Semana de Gobierno Abierto celebrada en la ciudad de Chihuahua.
Por: Redacción 22 Mayo 2026 14:28
Al ser cuestionado sobre si existen diferencias en la aplicación de la transparencia según la orientación política de los gobiernos, Ramírez-Alujas fue categórico: no hay una tendencia más opaca que otra. "La corrupción no es la tarea de un gobierno, la corrupción es una tarea de Estado", afirmó, y advirtió que señalar al gobierno anterior como más corrupto que el propio requiere datos y análisis, no discurso político.
Para el especialista, el hecho de que decenas de países latinoamericanos de distintas orientaciones ideológicas lleven 15 años comprometidos con la Alianza para el Gobierno Abierto es evidencia de que esta agenda es transversal y no responde a colores partidistas.
El INAI y el retroceso institucional
Sin embargo, el doctor no eludió señalar casos concretos. Consultado sobre la desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) en México, la calificó como un retroceso. "El hecho de cargarse el INAI, de cargarse el Sistema Nacional de Transparencia, del cual todos los países de América Latina aprendimos en su momento, para mí es un retroceso", expresó con reservas sobre pronunciarse en los asuntos internos mexicanos, pero con claridad sobre las consecuencias institucionales.
Señaló que cuando las estrategias de gobierno abierto no incomodan al poder, simplemente no son gobierno abierto. "Al poder que quiere eternizarse le conviene que no haya acceso a información pública, le conviene que no haya mecanismos de rendición de cuentas", advirtió.
La popularidad no es un cheque en blanco
Ante la pregunta de si la popularidad abrumadora de algunos gobernantes contemporáneos puede convertirse en un riesgo para la transparencia, Ramírez-Alujas estableció una distinción precisa: una cosa es la legitimidad con la que se llega al poder y otra, muy distinta, las obligaciones que se adquieren al ejercerlo.
"Aunque tú seas un gobierno de turno y creas que por la legitimidad puedes hacer cualquier cosa, eso no es tan así", señaló, y recurrió a una analogía para ilustrar el punto: ganar un cargo público es como superar un concurso de selección; una vez contratado por el pueblo, el gobernante no puede desatender sus obligaciones de eficiencia, transparencia y rendición de cuentas, con independencia del tamaño de su victoria electoral.
La indiferencia, el principal enemigo
Al ser preguntado directamente sobre cuál es la mayor amenaza para el gobierno abierto, el especialista apuntó a un enemigo que no ocupa cargos públicos: la indiferencia ciudadana. "El principal enemigo del gobierno abierto es la indiferencia y es la impunidad", sostuvo, y subrayó que la transparencia no es una propiedad exclusiva de los gobernantes, sino una responsabilidad compartida que comienza en la vida cotidiana de cada persona.
Ramírez-Alujas llamó a los ciudadanos a asumir un rol más activo en la vida pública y a no limitarse a entregar un cheque en blanco cada cuatro o seis años. "Nosotros tenemos que vigilar que ellos cumplan con lo que nos prometieron", afirmó, y planteó al gobierno abierto como la herramienta más accesible para ejercer ese protagonismo democrático todos los días.
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