Columna; Candil de la calle

Se supone que los equipos de futbol están precisamente para eso: para jugar al futbol. El caso de los Bravos de Juárez es curioso por que, parece que se dedican a muchas otras cosas más, y no es que lo diga como cumplido. Lo de jugar a la pelota, lo intentan (o lo intentaron, ya no sé), de lo demás ahorita hablamos.

Por: Pedro Dorante A 02 Abril 2022 15:38

Una te pedían 

Hace un par de semana Bravos tuvo la oportunidad de una vida; un duelo contra los Xolos de Tijuana, penúltimos de la tabla porcentual. Era la chance perfecta para emparejarse y comenzar a salir “tocando” de la parte más honda de la tabla de cociente.

¿Y que hicieron con eso? Le pegaron al palo, así, en el sentido más literal de la palabra. Le pegaron al palo una y otra vez, el mejor Bravos de los últimos dos torneos tuvo su mejor noche y ni así les alcanzó. Dirá el lector que que exigente soy; quizás tenga razón. Perder cualquiera pierde, eso se perdona a ojos de la afición; lo que no tuvo perdón es lo que pasó después.

Navajas suizas 

Lo que pasó después, estimado lector, es que Bravos se fue de tour. No, los jugadores no se fueron de fiesta ni agarraron las maletas para irse a jugar amistosos a los Estados Unidos. La botarga se fue de tour a una “watch party” con el Presidente Municipal Cruz Pérez Cuéllar, Mauricio Ibarra, Cónsul de México en El Paso y su opuesto Eric Cohan para ver el partido entre El Tri y las barras y las estrellas rumbo al Mundial de Catar.

Días más tarde, la que hizo acto de presencia en INDEX (junto con la botarga) fue Alejandra de la Vega. Todo para firmar un convenio con Fabiola Luna Ávila y la institución que preside; un convenio que sonaba a todo menos a futbol, la botarga no fue más que un florero más grande que el Monumento a Juárez.

Algún mérito han de tener, para encontrarlo basta con leer los últimos dos párrafos. Bravos dobletea mejor que Jorge Campos, mucho mejor. Hay días que parecen más una navaja suiza política que un equipo de fútbol. ¿No me creen? Créanle a las cifras entonces.

Números rojos

Penúltimo de la tabla general. Último en la tabla porcentual. Once partidos, dos victorias, dos empates y siete derrotas. Eso en el equipo varonil, si sumamos todas las ramas de la escuadra fronteriza, la cosa apenas da para seis triunfos y una lastimera efectividad del 13%.

Dobletean, sí, y no lo hacen con mucha gracia. Afuera de la cancha pasan muchas cosas, es bien movido el asunto y adentro de las líneas de la cal y bajo la mirada del respetable, la cosa es la misma de siempre. Y pese a que la culpa es compartida, en gran medida por que el equipo pinta más como escaparate político y empresarial que cualquier otra cosa, hay quienes todavía esperan que a todas la balas les meta el pecho el Tuca. La cosa no es así, Ferretti es hombre silbato y gorra, no de traje.

Candil de la Calle 

Y entre todo esto queda la afición. Una afición por la que a este remedo de cronista deportivo no le queda más que sentir pena. Pena por que alientan, por que llegan con la tambora, con la trompeta y por que tienen un entrenador que seguramente ha perdido años de vida y ha ganado canas por dirigir a su equipo. A cambio, solo han recibido juntas con políticos y convenios que a ellos ni les vienen, ni les van.

Es digna de dar pena y hasta de causar tristeza una afición a la que le tocó un equipo que es muy candil de la calle… y mucha…pero mucha, oscuridad de la casa.

 

 


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