"Es mi vocación": narra Silvia Arzola retos de ser científica y mamá🎦

Silvia Ivonne Arzola Rodríguez, doctora en Ciencias y QBP de la UACH que investigado opciones naturales contra el cáncer, contó cómo ha sido conjuntar su tarea de mamá de cuatro y científica, destacando que su vocación es la investigación y que los frutos son para sus hijos.

Por: Carlos Díaz G. 26 Marzo 2026 18:30

“Los posgrados son para ellos”, “mi vocación es ser investigadora; me gusta ser investigadora” y ha encontrado cabida para ser una dedicada mamá.

Silvia Ivonne Arzola Rodríguez

  • Es QBP, maestra en Ciencias y doctora en Ciencias por la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la UACH.
  • Actualmente está realizando el postdoctorado en el CIMAV y aspira a ser integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), distintivo del más alto nivel ante la Secretaría de Ciencia (Secihti).
  • Se especializó en microbiología y biología molecular. Es docente en el Doctorado de Estomagología de la Facultad de Odontología.
  • Ganó el concurso de Tesis en Tres Minutos (3MT) del 2024 en Chihuahua, para ir a competir a nivel nacional, exponiendo en solo ese corto tiempo de qué trata su tesis y cómo se traduce en un impacto real.
  • Por su tesis, fue galardonada con el Premio Chihuahua Vanguardia en Artes y Ciencias 2023 del Estado.
  • Ha colaborado en las investigación temas de economía circular, reutilización de residuos y alimentos junto con la doctora Érika Salas, SNI NIvel III, especialista en polifenoles.

Mamá y científica: Así lo contó:

La verdad, fácil no va a estar, ni con uno, ni con dos, ya con cuatro. Yo tengo cuatro hijos, entonces el primero fue un calvario, el segundo pues va más o menos, el tercero ya… ya el cuarto pues pobrecito, que se integre aquí a la tribu.

Pero no es sencillo. En lo individual pues yo tenía muy claro qué era lo que quería en su momento. Mi hijo Arturo, que es mi hijo mayor, lo tuve cuando estaba yo en quinto semestre de la carrera, o sea yo era una veinteañera, y ay, era bien difícil, porque pues la carrera, ¿verdad? Hubo muchos maestros que les agradezco que sí me dejaban ir, ahí andaba yo con mi bebé, o las secretarias me lo cuidaban. Otros maestros… sí tuve mucho apoyo ahí en la facultad, pero luego también tuve que… pausé un poco mi carrera, me retiré dos años de la facultad.

Pero luego me topé a la doctora Laila Muñoz también, muchísimas gracias doctora, yo soy lo que soy en este momento gracias a ella. La doctora Laila fue así de: “Regrésate Silvia, porque sí puedes”. Entonces, te digo, yo también llegué a un punto en mi vida en el que dije: yo voy a tener que mantener a todos estos niños, o sea voluntad y amor no va a ser suficiente.

Entonces pues logré regresar a grito y sombrerazo. Me perdí, por ejemplo, los primeros pasos de mi hija, quién sabe en qué momento aprendió a decir mamá, cuándo aprendió a ir al baño. Pues sus primeros años prácticamente todos me pasaron en blanco. Pero aún así tengo unos hijos muy buenos, muy conscientes, y pues han tenido que pechugar. Ellos saben que mamá no está, no porque se fue de juerga, sino porque está en el laboratorio, y ha sido muy satisfactorio.

Y a su vez, pues ya en carrera terminé la carrera, luego luego me pasé a la maestría, terminé la maestría, me fui a la industria privada, porque pues había que hacer patrimonio, ¿verdad? Entonces pues entro a la industria privada, ya me hice de mi casa, de lugar para mis hijos y de una deuda de 30 años, ¿verdad?, pero de mi carro y demás. Entonces fue un poquito de la satisfacción de los frutos, de las desveladas, del esfuerzo de dejarlos en la guardería, de no saber qué está pasando con ellos.

Y verlos ahora… tengo dos de mis hijos universitarios, entonces pues como mujer, como mamá, es más, me desbordo. Tengo una hija en el bachillerato, son buenos estudiantes, son buenas personas y espero que así sigan. Entonces pues tienen un buen ejemplo.

Entonces primero, más allá de ser el ejemplo para el mundo, pues primero tengo que ser el ejemplo para mis hijos. Entonces pues los posgrados son para ellos y también para mí, ¿por qué no? Porque pues también al final del día no nada más soy la mamá y el Uber, también mi vocación es ser investigadora. Me gusta ser investigadora, me gusta conocer el por qué, el cómo, el cuándo y el hasta dónde.

Y a la vez, Carlos, me gusta enseñarlo, me gusta compartirlo. Hasta la cosa más sencilla es un universo por descubrir. Realmente no hay conocimiento que pueda llegar a ser demeritado por su magnitud, pues la magnitud es una percepción. El impacto y la suma de descubrimientos pequeños para que tenga un impacto y un mayor alcance, ahí es donde está el beneficio.

Entonces pues bueno, si alguna de ustedes es mamá, papá, joven, no se desanimen, busquen redes de apoyo y sí se puede. Es cuestión de voluntad y de esfuerzo, y cuesta y duele, pero al final del día es muy satisfactorio.

 

 


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