Ware Challenge: alternativa para los artesanos rarámuri
Hasta ahora, las mayores víctimas del COVID-19 en el estado son las personas que se auto emplean y quienes se dedican al comercio informal, tienen registrados en su padrón a más de mil 300 ralámuli que se sustentan de la elaboración de artesanías.
Por: Redacción 16 Abril 2020 14:57
En la capital del estado, la mayoría de ralámuli que han emigrado a la región serrana, para regresar a sus comunidades, son madres solteras. Ellas como cualquier jefa de familia, tienen el compromiso de poner al menos un plato de comida en su mesa, motivo por el cual el distanciamiento social establecido por la contingencia sanitaria, no es una opción factible.
Debido a esta problemática, también se ha podido apreciar que una mayor cantidad de mujeres indígenas recurren a solicitar apoyo en los cruceros de calles con semáforos.
Lucía Batista, artesana ralámuli, relata cómo ha sido la vida después del cierre para los comercios con actividades no esenciales, “Ya casi se fueron todas a la Sierra, porque allá no nos preocupamos por pagar el agua, y podemos comer frijol y tortilla por mucho tiempo, pero aquí ni para comprar huevos nos alcanza¨, “pero no podemos quedarnos allá porque aquí pagamos renta y tenemos a los hijos, allá no tenemos una propiedad”, agrega.
Lucía regularmente vende sus piezas en el puesto ubicado en las inmediaciones del Templo de San Francisco, el cual fue cerrado hace dos semanas por la contingencia sanitaria.
En esta situación desafortunada, no solo peligra la economía de quienes elaboran artesanía, sino también sus vidas, por el transitar continuo en los camiones urbanos y de pasajeros, cuando se trasladan de sus localidades.





