Autorización para Viajes de Menores al Extranjero | Víctor Anchondo
En el corazón de la Sierra Tarahumara, entre pinos y cascadas, vivía Mariana, una joven corredora que aún no alcanzaba la mayoría de edad. Para los rarámuris, correr no es un deporte, es una forma de vida. Mariana deseaba conocer el mundo compitiendo en ultra maratones y, para ello, necesitaba entrenar con los mejores.
Por: Redacción 10 Mayo 2026 10:01
La oportunidad y el reto legal
La invitación llegó un día por correo: una beca para un campamento de alto rendimiento en el extranjero. La falta de recursos impedía que sus padres la acompañaran, pero su tío, a quien todos conocían como "Mauri", se ofreció a ser su guía.
Antes de partir, debían atender las disposiciones legales, por lo que acudieron a la notaría más cercana a esa comunidad. El fedatario les explicó que la salida de menores del país que viajen solos, o acompañados por un tercero que no ejerza la patria potestad, requiere una autorización formal que debe constar ante notario público.
El proceso ante el notario
El padre de Mariana, celoso de que su hija saliera de la comunidad, preguntó con preocupación si el permiso que estaban por firmar sería permanente, temiendo perderla. El notario le aclaró con tranquilidad: "La autorización no es permanente; solo cubre este viaje específico.”
Acto seguido, el fedatario señaló que, para la formalización del acto, es necesario presentar las identificaciones oficiales de ambos padres, el acta de nacimiento de la menor y su pasaporte vigente. Asimismo, precisó que para la elaboración del documento se requiere la siguiente información: nombre de la persona acompañante, lugar de destino, fechas de salida y retorno, así como el medio de transporte a utilizar.
Finalmente, les explicó que las empresas de transporte internacional de pasajeros tienen la obligación legal de validar dicho instrumento notarial como condición previa al abordaje, garantizando así el cumplimiento de los protocolos de protección a menores.
Un futuro por el mundo
Tras comprender que el permiso era temporal y seguro, los padres de Mariana firmaron la autorización y la ratificación del documento. Mariana viajó junto a Mauri y regresó conforme a lo previsto, feliz por su entrenamiento y decidida a seguir recorriendo el mundo.
—¡Mariana, llegaste ya! —le dijo su padre con entusiasmo al recibirla, sabiendo que aquel viaje no fue un adiós, sino el primer kilómetro en la carrera de su vida.




