¿Vacío espiritual? Presentarán Mi Cristo Roto en Teatro de la Ciudad
El Teatro de la Ciudad en Chihuahua capital presentará la obra Mi Cristo Roto, protagonizada por Alberto Mayagoitia, el 24 de octubre.
Por: Redacción 26 Septiembre 2025 14:16
El productor y actor protagonista de Mi Cristo Roto invitó a la función para el 24 de octubre en la ciudad de Chihuahua, que consta de un monólogo dirigido a todo público, una obra de teatro a partir del poema escrito por el español Ramón Cué Romano.
En entrevista para tiempo.com.mx, Alberto Mayagoitia cuenta que tiene 20 años como actor de este monólogo que ha llevado a México y demás países de habla hispana, basada en la historia donde el protagonista encuentra una cruz con un Cristo roto en una tienda de antigüedades.
Al tratar de arreglar la imagen de Dios hecho hombre, tiene un diálogo con Él y llega a la conclusión de los muchos “Cristos rotos” que hay en las personas.
Boletos en https://micristoroto.com/chihuahua/
| 🎭 Mi Cristo Roto | |
|---|---|
| 📅 Fecha | Viernes 24 de octubre de 2025 |
| ⏰ Hora | 6:00 pm |
| 📍 Lugar | Teatro de la Ciudad Calle Ojinaga 106, Zona Centro, 31000 Chihuahua, Chih., México |
| ➕ Calendario | Agregar a Google Calendar Descargar archivo .ICS |
Alberto Mayagoitia en entrevista.
Una obra que empecé cuando cumplí 33 años y que jamás me imaginé que 20 y tantos años después iba a seguir presentando Mi Cristo Roto con el mismo entusiasmo del mismo día, del primer día y con el mismo ímpetu de una noche de estreno.
Tiramos la semilla para que cada uno de nosotros venga, el público venga al teatro, y el público reciba esa respuesta, esa respuesta. La historia de Mi Cristo Roto empieza con un hombre que compra un cristo roto en una tienda de antigüedades. A este cristo roto le falta una pierna, le falta el brazo derecho, le falta la cruz. Y aunque conserva la cabeza, ha perdido por completo la cara. Y él lo compra con la intención de restaurarlo.
Y cuando llega a su casa, el cristo roto le habla y le dice: no me restaures, déjame así roto y mutilado. Y el hombre dice: pero señor, es que yo siento muy feo que esté todo roto. Y el cristo roto le contesta y le dice: ese es el problema, tú sientes feo que esté roto, pero no sientes feo que esté crucificado.
—No, señor, ¿cómo crees? —le contesta el hombre.
—Claro que sí siento feo.
—No, ya ni le compongas —responde el cristo roto—. Así son ustedes.
A veces quieren poner esa imagen en la pared, que sea más un elemento decorativo que cualquier otra cosa. Y entre más bonito, pues mejor, para pensar en qué bonito está, pero no para pensar en lo que verdaderamente significa. Así que ojalá hubiera más cristos rotos —le dice el cristo roto—. Ojalá hubiera más cristos rotos y, entre más rotos, mejor, para que te recordaran verdaderamente ese dolor del prójimo.
Luego vienen otras escenas porque el diálogo entre esos dos personajes se va poniendo cada vez más profundo. Hay una escena muy interesante donde el hombre le quiere restaurar el brazo derecho al cristo roto. Y el cristo roto le dice: ¿y a mí de qué me sirve un brazo de madera? Un brazo de madera no me sirve de nada. Si tú quieres restaurar al cristo roto, si tú quieres ponerle un brazo derecho, mejor sé tú mi brazo derecho. Y sé tú el que vaya a restaurar a un cristo roto de carne y hueso, que tan solo sales aquí a la calle principal y no tardarás en encontrarte alguno.
Queremos que sí, que el público reciba una transformación a través de la obra de teatro, que reciba un mensaje y que en ese mensaje encuentre una poquita de paz. Hay una parte muy importante del primer acto donde hablamos del izquierdazo, del brazo izquierdo, que Dios tiene mano izquierda.
Porque el cristo roto sí tiene la mano izquierda. Y Dios tiene mano izquierda. Esa mano izquierda de Dios que es la que permite que le pasen cosas malas a la gente buena. Esa mano izquierda que tienen los políticos, que tienen los vendedores. Tú sabes, esa mano seductora. Entonces, Dios usa una mano seductora cuando permite las desgracias, cuando permite los terremotos y las inundaciones y las sequías y el cáncer y la injusticia social y un montón de cosas.
Entonces, en esta parte de la obra donde hablamos del izquierdazo, invitamos al público a que piense en su propio izquierdazo. O sea, de una manera o de otra, todos y cada uno de nosotros nos hemos llevado una prueba. Nos hemos llevado un reto. Hemos tenido alguna situación difícil en la vida y ese es un izquierdazo de Dios. Y hay quienes aprendieron su lección. Hay quienes sí la aprendieron, pero todavía le guardan un resentimiento a Dios. Todavía le tienen un rencor.
A veces hablamos mucho de que Dios me perdone o que Dios te perdone, pero no hablamos de perdonar a Dios. No hablamos de hacer las paces con él cuando él permitió que nos sucediera algo. Y generalmente eso pasa cuando no hemos terminado de entender realmente para qué sucedió lo que sucedió. Así que ese es uno de los grandes mensajes de Mi Cristo Roto.
Mi Cristo Roto es una obra de teatro tal cual. Cuando la produjimos junto con mi esposa, que es la directora de la obra, la maestra Lilia Sixtos, nos propusimos que la obra funcionara como obra independientemente del elemento fe.
Si venía alguien a ver la obra que fuera musulmán o maometano o islamista o budista, y que no necesariamente reconoce a Jesús como hijo de Dios, de todas maneras, viera un espectáculo y viera una obra interesante que tiene un principio, un clímax y un fin.



