Aprueba comité fracking en México; usarían agua salada

El comité científico e interdisciplinario convocado por el Gobierno de México concluyó que es posible continuar con la evaluación del uso de la fracturación hidráulica o fracking para extraer gas natural no convencional, pero únicamente en determinadas regiones y bajo estrictas condiciones ambientales, sociales, hídricas y técnicas.

Por: Redacción 06 Agosto 2026 08:40

Durante la conferencia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, los especialistas señalaron que el aprovechamiento podría analizarse en las cuencas de Burgos, ubicada en el noreste de Tamaulipas, y Sabinas-Burro-Picachos, en Coahuila y Nuevo León.

Sin embargo, recomendaron prohibir este tipo de actividades en la cuenca Tampico-Misantla, localizada principalmente en Veracruz y parte de Tamaulipas, debido a criterios de protección ambiental, social, biodiversidad y densidad poblacional.

La experta en exploración y producción de hidrocarburos, Alma América Porres Luna, explicó que México importa de Estados Unidos alrededor del 75 por ciento del gas natural que consume y que 93 por ciento de esas importaciones proviene de yacimientos no convencionales.

Indicó que el país consume aproximadamente 9.1 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural, utilizado principalmente para la generación eléctrica, por lo que el comité analizó alternativas para reducir la dependencia del exterior.

Por su parte, la investigadora de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, Ana Paulina Gómora Figueroa, informó que el potencial estimado de gas natural no convencional en México asciende a 141.5 billones de pies cúbicos, distribuidos principalmente en las cuencas de Burgos, Sabinas-Burro-Picachos y Tampico-Misantla.

Aclaró que se trata de recursos prospectivos, por lo que será necesario realizar estudios y perforaciones exploratorias para conocer el volumen que realmente puede aprovecharse y determinar su viabilidad económica.

El director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, José Antonio Hernández Espriú, señaló que uno de los principales condicionantes será no utilizar agua dulce para la fracturación hidráulica, debido a que este recurso ya está comprometido para consumo humano, agricultura y ganadería.

Explicó que cada pozo puede requerir entre 50 mil y 70 mil metros cúbicos de agua, por lo que se propone utilizar exclusivamente agua salada proveniente de formaciones geológicas profundas y reciclar al menos 75 por ciento del líquido empleado.

También planteó que antes de iniciar cualquier proyecto debe comprobarse que los depósitos de agua salada estén separados de los acuíferos de agua dulce, además de establecer monitoreos permanentes sobre la calidad del agua, los ecosistemas y la actividad sísmica.

Recomendaciones del comité científico

  1. Acelerar la incorporación de energías renovables para la generación de electricidad.

  2. Implementar programas nacionales de eficiencia energética para contener el crecimiento de la demanda de gas natural.

  3. Aumentar la producción de gas convencional y eliminar la quema de gas asociado en los campos petroleros.

  4. Prohibir la extracción de gas no convencional en la cuenca Tampico-Misantla, por razones ambientales y sociales.

  5. Perforar pozos de investigación hidrogeológica para confirmar que existen volúmenes suficientes de agua salada.

  6. Comprobar que el agua salada profunda esté desconectada de los acuíferos de agua dulce utilizados por la población y las actividades productivas.

  7. Confirmar las reservas reales de gas mediante estudios y pozos exploratorios antes de iniciar cualquier explotación.

  8. Utilizar tecnologías de última generación que reduzcan la huella ambiental y los riesgos operativos.

  9. No utilizar agua dulce en los procesos de fracturación hidráulica.

  10. Reciclar y reutilizar al menos 75 por ciento del agua empleada en cada proyecto.

  11. Evitar sustancias químicas altamente tóxicas y publicar la lista de aditivos utilizados.

  12. Usar circuitos cerrados para almacenar y tratar el agua de retorno.

  13. Realizar consultas previas, libres e informadas a las comunidades ubicadas en las zonas de influencia.

  14. Impulsar proveedores y empleos locales, además de mantener las actividades económicas existentes.

  15. Establecer un monitoreo científico externo e independiente sobre acuíferos, balance hídrico, sismicidad y ecosistemas.

Los especialistas insistieron en que estas conclusiones no representan una autorización inmediata para el fracking, sino una ruta de evaluación que deberá comprobar la existencia de agua salada, reservas suficientes de gas y condiciones para minimizar los impactos sobre la población y el medio ambiente.

 


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